AUTOPSIAS SEXUALES

Soy muy fan de Albert Espinosa. Uno de sus libros me hizo plantearme qué ocurriría si nos hicieran autopsias  sexuales en vida. Dejo aquí un fragmento de su reflexión:

“Con dieciséis años me habló de las autopsias sexuales. Me contó que estaría bien que cada cinco años nos practicaran una de estas autopsias. Que nos quedáramos muy quietos y alguien nos dijera qué parte de nuestro cuerpo no había sido acariciada; cuántos besos habíamos recibido; si había sido más querida una mejilla o una ceja o una oreja o los labios. Una autopsia en toda regla de nuestro sexo, pero con nosotros vivos, aunque inmóviles. Ella se lo imaginaba y le gustaba pensar que alguien, sólo mirando nuestros dedos, supiese si habían tocado con pasión o simplemente por rutina. Si nuestros ojos habían sido mirados con deseo o nuestra lengua había conocido muchos congéneres […] Y según ella, lo mejor era que cuando acabase esa autopsia sabríamos que estábamos vivos, que podíamos mejorar y lograr que nos acariciasen, que deseáramos, que amáramos y nos amasen. Nunca me he hecho una autopsia de este tipo. Me ha dado miedo el resultado”

¿Imagináis qué ocurriría? Me pareció precioso y automáticamente recordé momentos, personas, besos, miradas… sonreí al recordar una escena en la que me habían mirado con deseo, recordé a quién había tocado por rutina y quién me había tocado del mismo modo. Me resultó difícil saber qué parte de mi cuerpo había sido más querida y sonreí una vez más al recordar la cantidad de besos recibidos, muchos de ellos muy bonitos.

Me auto examiné de arriba a abajo tratando de sentir de nuevo algunas de las caricias ya olvidadas y fue entonces cuando llegó el juicio, la valoración final a todo lo vivido. Sobraba rutina, faltaban miradas. De pasión no iba mal sin embargo me costaba discernir si había amado y si había sido amada. Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba a tiempo de lograrlo. ¡Estoy viva!- pensé.

Cogí el teléfono y te llamé, no entendías muy bien pero yo necesitaba decírtelo:

– Me faltan como 1 millón de besos y el cuádruple de caricias y aún no sé qué parte de mi cuerpo ha sido más querida. Estaba pensando que a lo mejor puedes ayudarme a mejorar el resultado. ¿Te atreves a amarme?.

Esa noche disminuyó la rutina.

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