CRÓNICAS DE UN PLAYMOBIL

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Nací hace unos 40 años en Alemania. Alguien decidió en plena crisis del petróleo que existiera. Tengo los ojos grandes y suelo esbozar una leve sonrisa… muy leve. Me cuesta, no puedo evitarlo.

Soy rígido, simple y tengo algo muy bueno, puedo ejercer cualquier profesión.

En los últimos tiempos y aunque resulte extraño, me apodero del cuerpo de algunas personas. A veces la desgracia humana o las personas con necesidades no cubiertas son mi mejor objetivo. Me apodero de ellos, les quito la emoción y la sonrisa… Algunos tratan de luchar en contra, sin embargo a veces sus miserias hacen que les resulte difícil sacarme de sus cuerpos o aún peor, de sus almas.

Actualmente llevo 2 años viviendo en el cuerpo de Mirna y tengo algún familiar encaramado a otros humanos.

Lo que me da pena en su caso, es que ella aún no es consciente de que la he invadido.

Es una enfermera fantástica, inteligente, guapa… sin embargo he conseguido que no sea capaz de abrazar. No puede acoger a otro en sus brazos… ha dejado de ser humana. Por lo que he podido detectar ha sufrido mucho y todo ello ha hecho que yo llegara a su vida. La verdad es que pensaba que se daría cuenta y me sacaría con facilidad dada su inteligencia.

Sin embargo y aunque suene triste está cómoda. Tal es el caso que no se da cuenta de que no está viviendo en plenitud. A veces hasta a mí me entran ganas de salir corriendo de su cuerpo, ha empezado a asustarme que se sienta tan bien conmigo. Empiezo a apoderarme de su corazón y no sé si me gustaría convertirme en esta clase de humano. Si pudiera dejar de ser un juguete, no sería Mirna. Al menos no ahora.

Me atraen las personas con problemas, por eso viajo de una a otra a menudo. Mi función no es convertirlos en un juguete inexpresivo que ni siquiera puede darle la mano a un amigo que lo necesita o a un amor, mi función es conseguir que se asusten de su propia mediocridad para que pongan remedio a sus tormentos. Una vez que lo hacen, me marcho feliz a ocupar otros cuerpos

Unos meses después…

– “Mirna, agárrale la mano… lucha contra mí. Dásela, agárralo con fuerza, siente cada uno de sus dedos, su palma y míralo a los ojos”.

Pensamientos del amor de Mirna: “puff, a veces me pregunto si hay vida ahí dentro… no sé si podré soportarlo mucho tiempo más”

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