APENAS UNAS SACAS DE TRIGO

A tí, por volver a mis sueños.

Los manzanos … allí me subía imaginando que algún día tendría entre esas ramas una casa de madera. Era divertido cuanto menos, ahora me tiro por aquí, después me siento en aquella rama … uy!, ésa me queda lejos… no llego…

Recuerdo que en una ocasión te pedí una hamaca para dormir bajo tus árboles, no dudaste ni un segundo y con unas sacas de trigo vacías me tejiste una. ¡Qué siestas fascinantes escuchando las hojas de los árboles mecerse con el viento y algún que otro pajarillo cantor!. Si la hamaca se rompía me tejías otra y así hasta que me cansé.

Hubo una época en la que mi hermano cazaba Jilgueros con liga, consiguió más de uno en esas horas de siesta.

Y esa manada de gatos que venía a por tu comida, la que le dejabas puntualmente todos los mediodías. Sabías que mantendrían el hogar limpio de roedores aunque alguno se coló en el sobrao a pesar de tan numeroso equipo policial gatuno.

Te recuerdo trabajando siempre y los últimos años haciendo eso que quizá en tu época no pudiste hacer: divertirte y reírte a carcajadas!.

Qué importantes son a veces apenas unas sacas de trigo …

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